Soberanía y los 13.000 millones de Euros de Apple

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Foto:  http://money.cnn.com/2016/08/30/technology/apple-tax-eu-us-ireland/

La semana pasada, Tim Cook, Presidente de Apple, emitía un aberrante comunicado en el que contestaba a la sanción de la Comisión Europea por supuesta evasión de impuestos. Aquí se puede leer el comunicado entero: http://www.apple.com/ie/customer-letter/.

No recuerdo otras veces en las que una Empresa emite un comunicado acusando tan gravemente a un gobierno o institución de cacicada, que si bien no lo dice directamente, lo insinúa, además de volver a poner sobre la mesa la discusión por excelencia de estos últimos años: la soberanía estatal.

Lejos de centrarme en los motivos del comunicado y las razones de Apple, pues aquí cada uno defiende lo suyo y hasta aquí me parece justo, me voy a centrar exclusivamente en el tema de la soberanía. ¿Por qué? Porque viniendo de Apple sorprende y mucho que utilicen este concepto para salir ahora como libertadores y héroes de la defensa de la soberanía en el mundo, para disfrazándose de lepenistas.

¿Qué es la soberanía de los Estados? La soberanía de los Estados vendría a ser la facultad de los Estados para decidir, regular, establecer y opinar/hablar/acordar posturas que representen a un Estado en la comunidad internacional. La soberanía de los Estados, aunque suene irónico, también es la facultad de los Estados para ceder soberanía a otros entes y/o organizaciones  (Unión Europea, por ejemplo).

¿Son los Estados soberanos hoy en día? Relativamente, sí. La soberanía entendida como hace un siglo ya no existe: no hablamos de colonias, ni grandes invasiones ni imperios. Hablamos hoy en día de estados que colaboran voluntariamente más con otros estados. Y hablamos de estados que ceden constantemente soberanía a otras organizaciones.

Cuando los estados son miembros de la Unión Europea, de la ONU, de la OTAN, de la OCDE, del FMI, de un Tribunal Internacional, y un largo etcétera, hablamos de cesiones de soberanía de manera temporal o definitiva. Hay quien dice que la soberanía se sigue conservando si el Estado tiene la facultad de recuperar la cesión. Es posible, pero este argumento confirma que, de manera temporal o definitiva, se cede soberanía.

La cesión de soberanía no es negativa. Al contrario, los estados ceden soberanía sobre temas concretos porque consideran que colaborando con otros estados o cediendo unas competencias a instituciones más especializadas van a mejorar sus propios estados o conocimientos.

Algunos políticos dicen que los Estados ya no tienen soberanía porque el mundo lo gobiernan las grandes empresas.  Y he aquí la gran incoherencia de todo el proceso: mientras Le Pen reclama la retirada de Francia de la Unión Europea para recuperar soberanía y luchar contra las grandes empresas que gobiernan (argumento de la oligarquía), según ella, Francia, Apple critica exactamente lo mismo: critica la sanción de la Comisión Europea por considerarse un ataque a la soberanía irlandesa.

Es decir: al final resulta que es la Unión Europea quien más está haciendo por defender la soberanía nacional al dictaminar de manera clara que los Estados tienen facultad para establecer sus propios impuestos, que no pueden ser discriminatorios respecto a otras empresas y personas, y que las empresas, por tanto, independientemente de su beneficio y poder económico global, tienen que someterse a las mismas reglas y a las reglas dictaminadas por los Estados. ¿Por qué Apple tenía un sistema fiscal ventajoso y otras empresas no? Misterio, pero viendo las amenazas que Apple ha lanzado tras la sanción como la posibilidad de reducir empleo o inversiones en Europa, parece que Apple está amenazando claramente a la soberanía estatal y de las instituciones europeas al insinuar que o siguen sus directrices o se acaba Apple en Europa.

Apple respeta tanto la soberanía de los Estados y de su madre patria que tiene unos 214.000 millones de dólares de un total de 230.000 fuera de Estados Unidos, porque a Tim Cook no le parece justo el impuesto de sociedades existente en USA. ¿Es esto justo? ¿Esta evasión de impuestos y amenaza en toda regla no es un ataque a la soberanía de los Estados Unidos?

Sorprende, además, que siendo Apple una de las mayores empresas del mundo, que utiliza ingeniería fsical allí donde trabaja, no conozca la relación entre los diferentes ordenamientos jurídicos y la facultad de estos en relacionarse entre sí. Puede que Irlanda tenga competencias para establecer sus propios impuestos, pero estas competencias se verán limitadas si Irlanda tienen otros compromisos internacionales y ha cedido soberanía, como ha sido en el presente caso. El ordenamiento jurídico irlandés, a priori, tiene que convivir con el ordenamiento europeo e internacional, pero probablemente se relacione aún con muchos más: convenios, acuerdos, etc.

Si tenemos en cuenta que Apple utiliza los diferentes ordenamientos jurídicos existentes en el mundo para beneficiarse a sí misma, y cuando se le sanciona amenaza a los Estados, ¿Es Apple un estado soberano? Respuesta obvia, cualquiera diría que no, pero…y ¿si el Estado amenazado cede a las pretensiones de Apple? Resulta que Irlanda se ha puesto al lado de la gran empresa.

Probablemente Irlanda seguirá siendo un Estado soberano a su manera y bajo la definición actual, pero utilizar el argumento de la soberanía para defender los intereses propios en la actualidad, en un mundo sumamente cambiante y que necesita cada vez más la estrecha colaboración entre los diferentes países,  y más viniendo de una gran empresa como Apple….es un sinsentido.

El argumento de la Comisión Europea es más sencillo que todo esto: no se puede discriminar. Si Irlanda quiere ofrecer ventajas fiscales a las empresas…lo puede hacer. Pero a todas, no sólo a Apple. Si lo haces, estás claramente afectando a la libre competencia existente en territorio europeo.

Soberanía y los 13.000 millones de Euros de Apple

Legislación europea vs. legislación nacional: un problema de fondo

El pasado año 2015, la Comisión Europea se comprometió a acoger a 170.000 refugiados pero, debido a la negativa de algunos Estados Miembros así como la lentitud en la respuesta de las instituciones europeas, el conjunto de los 28 estados de la Unión Europea a duras penas han acogido hoy en día, un año después del inicio de la crisis humanitaria, a 1000 personas refugiadas.

Lejos de entrar a debatir sobre la cantidad numérica o la necesidad o no de acoger a personas refugiadas, lo importante de este debate es destacar cómo desde el inicio de la crisis los gobiernos nacionales, pero también las otras administraciones pero muy especialmente los medios de comunicación y las entidades y asociaciones han acusado de manera insistente a la Unión Europea como causante de la falta de respuesta a esta crisis.

Sin embargo, ¿Qué tiene de cierto esta afirmación de culpabilizar a la UE? En realidad, volvemos a estar ante una nacionalización de los éxitos europeos y a una europeización de los fracasos nacionales.

No estamos aún ante esa Unión Europea de un solo gobierno de los 28. No estamos aún ante esa UE con un sistema claro de Gobierno-Parlamento-Senado. Si no que estamos ante una UE cuyo rumbo aún depende en gran medida de la decisión de los Estados, lo que comporta que, cuanto más grande es el club, más intereses hay y más dificultad hay para encontrar soluciones comunes. Con este fin, ya el Tratado de Lisboa introdujo el fin, para contadas ocasiones, de la unanimidad (o de lo que es lo mismo, del veto de los estados), pero aún así seguimos viendo que parte de la ineficacia de las instituciones europeas se debe, por tanto, a la falta de poder de decisión propio que mire únicamente por el interés comunitario general.

No estamos ante una novedad. La realidad es que gran parte de la normativa nacional de los estados europeos proviene de manera directa o indirecta de la Unión Europea. Sin embargo, en gran parte de las veces no somos conscientes. 

No somos conscientes porque no se nos explica así, pero también por la gran complejidad que supone explicar el complicado entramado legal e institucional de la Unión Europea. Esta dificultad implica, por ejemplo, que se culpe de manera constante a la UE de todos los defectos de Europa, cuando en grandes ocasiones muchas de las decisiones se toman en el Consejo Europeo, pero no en el Parlamento Europeo, cuando el Parlamento Europeo también forma parte de esta Unión Europea.

Leyes tan comunes para los mortales europeos como nuestras leyes de privacidad y protección de datos; de caducidad de los productos; de contaminación de los vehículos; de la inspección técnica de los vehículos;  de la eliminación del roaming; y un largo etcétera, son todas leyes que tienen su origen en actos legislativos europeos.

La tendencia centralizadora actual de los Estados Miembros, que miran por sus propios intereses pero no por los intereses generales y comunitarios, junto a las continuas crisis europeas que se acumulan ya desde hace años, hacen más que necesario que nunca una transformación a fondo de la actual Unión Europea.

La Unión Europea es la base de mucho de lo disfrutamos en la actualidad. El impacto de esta organización internacional especial sobre la vida de todos los europeos es enorme, no solo en el ámbito económico y empresarial, sino también en el ámbito cultural y en el ámbito de las libertades y derechos humanos.

A cada crisis europea y mundial, nos volvemos a dar cuenta que cuando los Estados miran por su propia cuenta y no lo hacen de manera conjunta con los países vecinos, no llegan a ningún sitio. Los problemas que hoy en día tenemos, y los que tendremos, solo podrán resolverse si los países europeos actuamos de manera conjunta.

 

Legislación europea vs. legislación nacional: un problema de fondo

Lentitud vs. eficacia en la Administración Pública

La administración pública acostumbra a ser la institución por excelencia para ser blanco de un gran número de críticas, especialmente hacia al funcionariado. Trabajar en la administración pública codo con codo puede ayudar a desmitificar o a resolver algunos de los prejuicios que tenemos por costumbre ya asumidos. Esta receta no es mágica, sino que es esencial para conocer de primera mano, y no por terceras personas, cómo funciona el mundo en general o para conocer el porqué de algunas acciones y/o proyectos.

¿Es la administración lenta? ¿Sobran funcionarios? ¿Los funcionarios no se toman en serio su trabajo? Estas preguntas suelen ser las habituales que los ciudadanos se hacen para criticar la administración pública. Pero, ¿qué hay de real en todo esto? Mi experiencia con la administración me ha ayudado a obtener algunas respuestas.

Para empezar, es importante señalar que no todo el personal que trabaja en la administración pública, en un ayuntamiento, por ejemplo, son funcionarios. Una de mis mayores sorpresas ha sido descubrir la cantidad de empresas y personal laboral que uno se puede encontrar. Y es que la ley de racionalización de la administración pública ha hecho mucho daño, y una trampa, pues mientras se prohíbe expresamente la creación de nuevas plazas, sí se permite contratar empresas que suplan a ese personal, siendo el coste muchas veces superior al hecho de crear una nueva plaza. Por tanto, ¿sobran funcionarios?  Yo no he tenido esta impresión, más bien la contrario, quizás no es que sobren funcionarios, sino que estén distribuidos en la casa de manera indistinta, sin atender a criterios de volumen.

Se dice que criticar al funcionariado es sencillo. ¿Lo es? Tenemos la falsa creencia de que los funcionarios son intocables. Sin embargo, los funcionarios, como cualquier trabajador están sometidos a un régimen disciplinario igual o superior que cualquier otro trabajador. Superior básicamente porque el funcionario puede, sin duda, menoscabar recursos públicos. La otra realidad es que el propio funcionario también ha asumido este rol de intocabilidad. Y, a la vez, sobre todo en los ayuntamientos, donde la relación entre los directivos con los trabajadores es más estrecha, rara vez un político se manchará para disciplinar a un trabajador, especialmente si es de una ideología proteccionista con los derechos de los trabajadores.

Si hablamos de los ayuntamientos, a la falta de recursos humanos y en ocasiones a la falta de formación de los trabajadores, en especial en nuevas tecnologías, se suma el riguroso control que secretaría e intervención somete a todas las decisiones de la administración local. Control desconocido por la ciudadanía en general, que acostumbra a creer que en los ayuntamientos existe libertad total para ejecutar proyectos. Este control, sin duda positivo para garantizar el cumplimiento de la legalidad, provoca de nuevo una importante ralentización en la ejecución de proyectos, agravado, sin duda, por la falta de personal, en este caso, juristas.

El principal problema de la administración, sea del nivel que sea, es, por tanto, su lentitud, que a la vez provoca una ineficacia en muchas de sus políticas (recordemos, por ejemplo, la Ley de Dependencia). La pregunta es, ¿Estaremos preparados para lo que viene en el futuro? Cada vez somos más impacientes y usamos más las redes. Pero, ¿Será la administración capaz de asumir este ritmo?

Lentitud vs. eficacia en la Administración Pública

Protección de datos: UE vs. EEUU

En este mundo globalizado y cambiante en el que vivimos, la cooperación entre los Estados es algo habitual y lógico. Sin embargo, en ocasiones puede resultar difícil cooperar con estados que tienen ordenamientos jurídicos muy diferentes. Generalmente se intentan salvar las diferencias a través de acuerdos y tratados internacionales.

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Las diferencias entre Europa y EEUU son enormes, tanto a nivel normativo como a nivel ideológico. Mientras que en Europa tendemos a confiar en el estado, en Estados Unidos se tiende a confiar en el individuo, intentando limitar al máximo el papel del estado y reservándolo para tasadas excepciones. Son dos posturas ideológicas claramente distintas, pero que en ocasiones se ven obligadas a trabajar conjuntamente para el beneficio de ambas partes.

Si nos centramos en la normativa de protección de datos, observamos que las diferencias entre ambos territorios parecen a simple vista insalvables: mientras que en Europa tenemos una concepción de protección de datos paternalista y donde la máxima ‘el ciudadano es el propietario de sus propios datos’ es predominante; en EEUU ocurre exactamente lo contrario:

EUROPA EEUU
Ámbito legal de la protección de datos Directiva Europea (similar normativa en toda la UE). Futuro Reglamento (aplicación directa en todos los estados). Tanto para el sector público como privado. Reconocido en muchas constituciones. Solo normativas sectoriales por sectores y/o empresas. No hay normativa de alcance general. Algo de jurisprudencia.
¿Existe una autoridad que vigile el cumplimiento de la protección de datos? Agencias nacionales (AEPD), grupo UE de la Directiva, agencia catalana (ACPD). No hay ninguna agencia ni autoridad.
Alcance de la normativa Alcance general y por sectores específicos (sanidad, por ejemplo). Además, las excepciones están tasadas. Se resuelve caso por caso en los tribunales.
Tipo de enfoque de la normativa Preventivo: evitar que se vulneren los derechos. Se resuelve todo en las cortes. Si es necesario, se compensa a posteriori.
¿A quién se protege y qué se protege? Se protege a todo ciudadano en la UE, sea ciudadano o no. Privacidad, datos personales. Solo a ciudadanos USA (recientemente se ha querido ampliar a ciudadanos europeos). Protección consumidores, a secas.
Sobre la recogida de datos Solo se recogen datos cuando es necesario y solo los imprescindibles. Se recogen datos cuando conviene para la empresa y/o el negocio.
Perspectiva de los ciudadanos Se confía en en Gobierno/Estado (enfoque paternalista) Se confia en el mercado (el mercado se autoregula y sabe lo que hace).
Sanciones Tasadas (pueden ser muy elevadas). También puede haber delito. Caso por caso (no hay nada tasado ya que no hay normativa).

Cuando nos encontramos ante diferencias tan notables entre ordenamientos jurídicos, pueden presentarse obstáculos que perjudiquen las relaciones comerciales o de otra índole entre diferentes países. A diferencia de lo que pasa en el resto del mundo, entre países europeos no suele darse esta problemática debido al ordenamiento jurídico común del que disfrutamos. Sin embargo, cuando empresas europeas se plantean comerciar con países que no son miembros de la UE, o bien empresas no europeas que quieren comerciar con la UE,  pueden surgir algunas barreras, como podría ser la barrera legal que se produce por nuestra política de protección de datos.

Cabe decir que estas barreras legales tienen todo el sentido del mundo: no sería coherente proteger nuestros datos personales de la manera más estricta posible en territorio europeo si luego una empresa o institución europea pudiera exportar estos datos a otra parte del mundo de manera sencilla y a otro país donde, por ejemplo, no se protegieran suficientemente nuestros datos personales.

Cuando nuestros datos personales salen de territorio europeo, por tanto, estaríamos ante una transferencia internacional de datos, institución regulada en la propia directiva de datos de la UE y que, hasta ahora, ha sido claramente problemática por los duros trámites que se requieren para poder enviar datos fuera de las fronteras europeas.

Sin embargo, con el fin de paliar esta dificultad a la hora de exportar datos fuera de la UE o bien de permitir a países comerciar con la UE, se estableció una política de excepciones que permite a la Comisión Europea incluir a países que cumplen los estándares de la UE en materia de protección de datos. En la actualidad,  encontramos países como Australia, Canadá, Israel, Argentina, Islas Feroe, Suiza, Andorra o Isla de Man, casualmente muchos de ellos paraísos fiscales.

Con Estados Unidos, se estableció la política de Safe Harbour (Puerto Seguro), una especie de mecanismo que certificaba de alguna manera a empresas estadounidenses que querían trabajar en suelo europeo y que también cumplirían con los estándares de la normativa europea. Estas empresas, por tanto, no se sometían al régimen de las transferencias internacionales de datos, si no que en principio se sometían al régimen general que tienen que cumplir las empresas europeas. Sin embargo, recientemente el Tribunal de Justicia de la UE ha dictaminado esta normativa como ilegal, al creer que no se cumplen los estándares europeos. Está por ver, por tanto, los efectos de esta importante decisión y hacia donde irán las relaciones EEUU y Europa.

Aunque las diferencias entre ambos ordenamientos puedan parecer hoy por hoy insalvables, ya hay precedentes de aproximación de legislaciones entre Europa y USA.

Es muy probable que la normativa en protección de datos que hasta ahora conocíamos cambie notablemente en los próximos meses. Esto se debe principalmente a dos motivos:

Por un lado, nos encontramos ante la eterna aprobación del Reglamento UE de protección de datos, que endurecerá aún más la legislación actual y que incluirá nuevas figuras europeas, como el Data Protection Officer o el supervisor único. La importancia de esta nueva norma también radica en el hecho de que los reglamentos europeos tienen aplicabilidad y efecto directo. Es decir, no necesita de transposición alguna para su aplicación y genera derechos y obligaciones desde su entrada en vigor, pero también supone garantizar que la norma será exactamente igual en cualquier país UE.

Por otro lado, nos encontramos ante el Tratado de Libre Comercio entre la  UE y los EEUU, que sin fecha aún de aprobación, va a ser, sin lugar a dudas, el debate estrella de los próximos meses al que los ciudadanos europeos nos vamos a ver sometidos.

A pesar de que aún no existe borrador final ni oficial, y las negociaciones aún están en marcha, todo parece indicar que uno de los principales temas a debatir será la afectación de la política de protección de datos entre ambos lados del Atlántico, ya que si lo que se pretende con el Tratado es eliminar las barreras comerciales, es evidente que la protección de datos tendrá que estar sobre la mesa.

Por tanto, es difícil señalar hacia donde va a ir la normativa europea de protección de datos en el futuro. Lo que parece claro hoy por hoy es que tenemos un amplio abanico de leyes que protegen nuestros datos pero que, como compartía en una anterior post, existe un desconocimiento general de la Ley Orgánica de Protección de Datos.

 

 

Protección de datos: UE vs. EEUU

No somos conscientes

No somos conscientes. LLevamos tarjetas con chips, tarjetas con bluetooth, móviles, ipods, ipads, relojes inteligentes, pulseras inteligentes, coches con gps, ordenadores con geolocalización, etc, etc, etc, nos encanta estar comunicados, colgar nuestras fotos, enviar nuestras localizaciones, saber nuestras pulsaciones y compartir con todo el mundo los lugares por donde corremos. Pero no somos conscientes de la cantidad de información que llegamos a transmitir en abierto. Nos compramos pulseras y relojes apple que miden nuestras pulsaciones y que también, por tanto, miden nuestra salud. Compramos webcams y ordenadores con cámaras integradas sin leer las condiciones de protección de datos. En definitiva, transmitimos y transmitimos datos personales y sensibles sin ser conscientes.

He encontrado este vídeo reciente en youtube muy interesante que nos da una idea de la situación actual. ¿Hacia dónde vamos?

No somos conscientes

Aterrizando en el Ajuntament de Gavà

Tras unos meses intensos de precampaña electoral, campaña electoral y elecciones, el pasado 24 de mayo tuve la suerte de ser elegido regidor junto al equipo de la alcaldesa Raquel Sánchez. El trabajo bien hecho de la familia socialista al fin tuvo sus frutos y la mayoría de la ciudadanía gavanense confío muy mayoritariamente en el equipo y en el proyecto de Raquel. Sin embargo, el trabajo más duro llegaba a partir del 24 de mayo, especialmente desde el momento en el que la alcaldesa firma el decreto de delegaciones.

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Para quien no lo sepa (yo de hecho no tenía ni idea hasta este mismo año), en el momento en el que se constituye la corporación de un ayuntamiento, todos los concejales electos son, resumidamente, concejales rasos, y no es hasta que el alcalde o alcaldesa ya elegida firma un decreto de alcaldía en el que los concejales pasan a tener unas competencias concretas. En mi caso, la alcaldesa me asignó las competencias de Juventud, Cooperación, Cultura de la Paz, Gobierno Abierto y Participación.

Una vez uno ya sabe las competencias que tiene, ya viene el paso más importante: empezar a trabajar. 

Cuando uno llega al ayuntamiento por primera vez, uno llega como si empezara un nuevo trabajo: nuevas cosas, nuevos compañeros, nuevas oficinas… Con lo que en realidad, resumiría mis primeros días en el ayuntamiento en una sola palabra ‘perdido’. Porque no solo hay que conocer cómo funciona la administración local, la organización interna, el organigrama, sino que también hay que conocer qué se ha hecho en cada uno de los departamentos asignados en mis competencias.

Los primeros días fueron días, por tanto, de reuniones con el personal, reuniones políticas, reuniones de formación, etc. Pero también fueron días de conocer los equipamientos de la ciudad y entidades y asociaciones gavanenses. 

Cuando estudiaba derecho, me explicaban que el presupuesto de un Gobierno era el gobierno en sí. Es decir, que no había acción de gobierno si no había presupuesto y que su  aprobación o no podía suponer la continuidad o no de un gobierno. Pues bien, no ha sido hasta ahora cuando realmente me he dado cuenta de la importancia del presupuesto. Porque a pesar de que uno quiera empezar a hacer cosas, modificar acciones, realizar nuevos proyectos, en realidad no se puede hacer mucho hasta que se redacten los nuevos presupuestos para el 2016, que se empiezan a redactar en breve. Porque en los presupuestos va incluida la acción de gobierno.

En estas primeras semanas también hemos podido empezar a pensar hacia donde queremos que vayan las políticas de juventud y cooperación en Gavà y también las políticas de Gobierno Abierto y participación.

En cuanto a la juventud, hablamos de nuevas políticas de ocio, pero también de vivienda, formación, ocupación y salud.

En cuanto a la cooperación, seguiremos siendo solidarios pero impulsaremos las ONG’s locales y miraremos a un nuevo horizonte lleno de oportunidades: Europa. 

La idea también es impulsar la Oficina de Drets Civils y potenciarla en tres ramas básicas: derechos humanos, derechos LGTB y derechos de los animales.

Y, en cuanto a Gobierno Abierto, hay todo un mundo por escribir en Gavà. Pero empezaremos por mejorar radicalmente la web, potenciando la sede electrónica, el portal de transparencia y gobierno abierto y un portal de participación ciudadana, entre otros proyectos.

Y, finalmente, la idea es abrir el ayuntamiento completamente a la ciudadanía y hacerlo aún más participativo. ¿Cómo? Reformando el reglamento municipal para permitir que los ciudadanos puedan exponer sus ideas en el propio pleno ante los regidores y alcaldesa, potenciando las redes sociales y la respuesta rápida, y creando órganos de participación capaces de influenciar en las políticas.

En fin, todo un mundo por escribir pero con más ganas que nunca! 🙂

Y aquí algunas fotos de las primeras semanas por el ajuntament…. 🙂

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Aterrizando en el Ajuntament de Gavà

Día Europeo de la privacidad

El pasado 28 de enero se celebró en toda la Unión Europea el Día Europeo de la privacidad. Como bien dice la Agencia Española de Protección de Datos, con este día europeo se pretende concienciar a la ciudadanía de sus derechos así como de promover el conocimiento general de las políticas de protección de datos existentes.

Este año, además, se ha querido concienciar especialmente sobre el internet de las cosas y el big data. Y es que estos nuevos conceptos, que pasan desapercibidos para la mayoría de las personas, van a convertirse en elementos centrales (o deberían) de la política de protección de datos de los ciudadanos europeos.  Se trata de conceptos interrelacionados entre sí, presentes en nuestra vida cotidiana y que plantean importantes retos de privacidad.

Es posible que no nos demos cuenta pero constantemente utilizamos aplicaciones, programas, objetos, coches, e incluso electrodomésticos que transmiten datos, e incluso compramos relojes y pulseras que transmiten datos sanitarios a aplicaciones online. ¿Hemos dado consentimiento? ¿Sabemos cómo se protegen estos datos? ¿Sabemos quien es el responsable de estos datos? ¿Nos leemos la política de privacidad? Para la mayoría de los mortales todo esto es desconocido, especialmente los requisitos que las leyes de privacidad europea imponen.

Es cierto que un dato por sí mismo puede no revelar información sobre el perfil de una persona determinada. Sin embargo, la acumulación de estos datos o bien la mezcla con otros datos, sensibles o no, podrían perfectamente identificar a una persona o bien señalar un patrón de comportamiento determinado. 

El futuro aun depara más incógnitas. ¿Qué pasará con las Google Glasses? Si aplicáramos la ley actual, en principio nadie tendría que grabarnos al menos que tuvieran nuestro consentimiento expreso y, en según qué condiciones, habría que señalizar la presencia de cámaras. ¿Van a llevar las Google Glasses un cartel informando de nuestros derechos? ¿Nos van a pedir consentimiento para grabarnos? ¿Llevarán las Google Glasses un cartel informando de medios de grabación?

Sin suda, el futuro aun será más incierto de lo que ya es en la actualidad, pues todo un mundo aun está por descubrir. Habrá que esperar para ver cómo evoluciona el mundo tecnológico, como evoluciona el futuro Reglamento UE de protección de datos y el futuro TTIP. Y lo más importante, habrá que esperar para ver cuánta de nuestra privacidad estamos dispuestos los ciudadanos a ceder para disfrutar de cierta tecnología.

Día Europeo de la privacidad